sábado, 9 de marzo de 2013


POR LA PAZ Y UN MUNDO MEJOR QUE EL ACTUAL

 

La juventud en el nuevo escenario mundial

 

El nacimiento de un nuevo movimiento de jóvenes-adultos esparcidos en la aldea global, es  producto de una crisis de valores ética y moral en el nuevo escenario: social, geopolítico, del cambio climático natural o por manipulación; de las fórmulas actuales de guerra, de las ganancias exageradas de los grupos económicamente dominantes; de  la inmovilidad de las instituciones mundiales y su falta de credibilidad que por décadas o cientos de años no han demostrado coherencia, y, por más o menos el nivel de corrupción que hay en cada una de ellas. Estas y muchas otras razones en particular por cada país o pueblo son las que tienen los jóvenes que buscan fórmulas que respondan a los signos actuales de los tiempos, para que los principios, la filosofía y acción actual tengan una congruencia en la nueva realidad globalizante y hacia una solución aproximativa de las demandas del presente y del porvenir.

 

La nueva situación mundial, con un modelo económico capitalista en una fase diferente, hace que cambien las relaciones sociales y de producción (aunque no en su esencia), por tanto el empleo y la forma de realizar el trabajo es en muchos casos distinto o nuevo, puesto que la ideología del neoliberalismo (hoy llamado capital financiero y/o capital especulativo) se basa en la competencia tanto para los que controlan económicamente los medios de producción, como para los trabajadores e instituciones sindicales por la globalización administrativa; el libre mercado y sin fronteras geográficas o de otra índole que favorece aún más la concentración económica, geopolítica y militar de los grupos económicamente dominantes. Este modelo neoliberal nació con el apoyo implícito de la Doctrina de Seguridad Nacional -desde EEUU primero-, que se basa fundamentalmente en el control militar y uso policial violento, reprimiendo a todo aquel país o individuo que no comparta dicho modelo y fórmula impuesta -esto es- independientemente de la opinión pública, de las recomendaciones de las Naciones Unidas u otras instancias internacionales probablemente menos controladas o con algo más de capacidad para superar las presiones políticas, económicas y militares del “PODER REAL”.

 

El descontento y la denuncia de la juventud es general, es muy real y  muy posible de usar la globalización de las comunicaciones como una herramienta más para manifestar: las frustraciones profesionales una vez que están egresados de los estudios superiores, para protestar por la falta de oportunidades para un empleo digno, por la ausencia de becas y seguros económicos permanentes hasta integrarse a una actividad económica privada o pública como empleado o independiente. Además, porque sienten la obligación moral, por ser los más afectados y primeras víctimas del despilfarro intelectual sea vía escapismo o simplemente fuga hacia otros países o continentes; y también saben, que son la nueva savia que harán posible que los países en un futuro cercano sean representados por los jóvenes, ¡y por qué no desde ahora mismo! los que reemplacen a los actuales gestores y autores del actual estado de cosas.  Esta generación de jóvenes conocen muy bien los problemas irresueltos de la contaminación ambiental y la situación de peligro que generan las plantas nucleares, de ahí que sientan el deber de reclamar acerca del daño  irreparable que provocan las grandes obras de ingeniería civil en todo el mundo en contra  de la naturaleza; disminuyendo los “pulmones” naturales y el equilibrio ecológico tan necesario del planeta y para una mejor calidad de  vida y de salud de todos los seres vivientes en la tierra.

Jóvenes, vuestro movimiento que es hoy día muy aplaudido, debe ser también un medio de expresión para los sectores postergados y sin representatividad real de los intereses y problemas comunes de todos los  jóvenes como primera prioridad, sin olvidar que se trata de cada pueblo, de cada país, de cada continente y de toda la comunidad internacional. Todos somos necesarios, tanto el recién nacido rico y pobre como el más mayor de los seres humanos, los primeros porque al nacer ya poseen una gran riqueza material u otros según el PIB del país que se examine son  deudores; de los mayores se espera la sapiencia porque sea cual sea la historia de toda una vida merece el respeto, cuidado y asistencia digna hasta su último suspiro). Este movimiento, este descontento y reunión de jóvenes por un mundo mejor, debiera jugársela y trascender en algunos principios básicos hacia: una filosofía que contemple el nuevo paradigma1, la totalidad de las actuales contradicciones (sociales, políticas, económicas, religiosas, culturales, étnicas, de las distintas lenguas y limítrofes de forma global); este movimiento debe salir del trabajo que se enfoca fundamentalmente hacia adentro en las instituciones estudiantiles y similares, por una acción hacia afuera para motivar y crear más dinamismo como movimiento social que es fundamental para obtener el apoyo de toda la sociedad. Luego serán los distintos grupos, instancias e Instituciones que, por consciencia colectiva, por simpatía o reflexión propia; los que continúen con la labor  e iniciativa tratando los problemas de los jóvenes en particular de forma activa y más global. Se trata en esta circunstancialidad de usar al máximo la libertad de expresión (por poca que sea) para dialogar, para intercambiar, para constatar y verificar la necesidad de un amplio movimiento que busca entre mucha gente conducir la indignación civil, dentro de lo que permite el Estado de derecho de cada país y las resoluciones que indican las Naciones Unidas a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos. No olvidar que todo comienzo es contradictorio y que todo movimiento, causa y efecto adquiere razones y formas distintas en: los cambios, en la transformación, evolución y metas. El apriorismo, o pretenciosamente concluyente no es lo más acertado, como tampoco lo son las verdades -por revelación o imposición- excluyentes, sean religiosas ideológicas, laicas o agnósticas.

 

Todo movimiento social debe basar su acción pública para toda la sociedad, contemplar el estudio de la historia de la humanidad y, realizar una observación de los distintos movimientos en el mundo, hacer un análisis acucioso de la actual realidad, para luego; de forma especulativa e interpretativa hacer una síntesis de lo que se sabe, de lo que se tiene y de lo que se quiere, es decir, que se parte de una “verdad” vivida y estudiada con toda la tesitura que le rodea, esa es la base pero no la meta. Que nadie tema al error inconsciente y no deseado, porque errar sigue siendo humano; reconocer, enmendar y reparar la falta cometida es lo que importa.

 

Como jóvenes libres deben perder el miedo al oscurantismo y a las presiones de las estructuras de poder. Como jóvenes  universalistas ya través de cada grupo en particular, tienen un rol que jugar y un proyecto de vida que ofrecer a todos aquellos que deseen compartir vuestras iniciativas, vuestros sueños y utopías (entendida ésta última como un movimiento que busca nuevas “fuentes de verdades”); porque un movimiento social sin sueños que compartir y sin un ideal por el cual vivir, queda exenta de toda proyección.

 

Los movimientos de jóvenes deberían siempre proclamarse por principio y por acción, de ser un movimiento no beligerante y estar CONSCIENTES por la paz, por la felicidad, por el respeto mutuo a todo y todos como grupo, organización y estamento de la sociedad. Hay que dar gran importancia a la realidad de cada país y región, buscando siempre una compatibilidad entre la acción, las circunstancias concretas y las leyes vigentes gusten o no gusten, hasta que no se hagan los cambios constitucionales y jurídicos deseados.

 

La vieja idea del conservadurismo cultural: “pocos pero buenos” o rígidamente “principista”, impide una más amplia participación, sobre todo de los jóvenes que no hacen distinción social, de sexo, ideología o religión. El movimiento debe ser siempre para sumar, ensanchar, aglutinar y en todo momento incluyente sin distinción alguna para no limitar las nobles intenciones de tantos jóvenes y personas que pueden y desean colaborar. Como movimiento y  acción externa, se  debe tener la preocupación por consciencia activa hacia otras comunidades o países, de que los jóvenes tengan una acción cívica por derecho u acción al voto universal, a elegir ya ser elegido. No hay que delegar nunca los objetivos del movimiento. Tal vez en otros lugares habrá que luchar por derechos e intereses básicos de los jóvenes, de las mujeres y las minorías étnicas para que éstas estén plenamente integrados en la sociedad o medio natural y,  que su hábitat sea respetado en igualdad de condiciones. La lucha por la Paz, por la justicia y la solidaridad es algo que le compete a todo ser humano de todas las edades y en cualquier rincón de nuestro planeta.

 

La sociedad actual necesita de los jóvenes

 

La continuidad de cualquier proyecto de sociedad y de vida, necesita de un cambio  generacional  permanente, para proyectarse en el tiempo, con la base que proporciona la historia a la luz de la actual realidad y de su transformación que es siempre dinámica y, del porvenir incierto pero que llegará inexorablemente.

 

Por experiencia histórica, es sabido que la mayoría de los cambios sociales han sido realizados por los jóvenes-adultos de la época, porque es en esa etapa de la vida en que el ser humano tiene mayor vitalidad y no teme tanto a los peligros y a los cambios en la sociedad, como aquel que ya es maduro y tiene estabilidad. Como slogan se puede decir que: el joven busca lo que el adulto ya ha encontrado o delegado a los políticos e instituciones  de turno.

 

Los jóvenes pueden, si se les da  la posibilidad de tener un rol protagonista en los cambios que requiere toda sociedad, para implementar la libertad, la democracia y la participación; sobre todo de aquellos grupos postergados por el sistema económico o político imperante. Los jóvenes deben ser considerados como un grupo importante, con un peso específico y una fuerza contundente en cualquier país de la sociedad a nivel mundial, que bien empleada, pueden realizar cambios en el entorno  y luego continuar en los procesos de renovación de la sociedad humana,  sobre todo, cuando ya sean adultos y la vida les haya situado en algún lugar de responsabilidad y administración  pública o privada.

                                                                                                                                                                   

Los jóvenes como sujetos y actores de su destino, en la proyección de principios y objetivos humanizantes que requiere la actual sociedad, deben ser una propuesta de aire fresco y de energía nueva, usando todos los nuevos medios de comunicación modernos que los jóvenes utilizan muy bien, de los cuales ya hay varias historias y optimistas resultados contra la tiranía y el despotismo para demostrar con hechos concretos,  a la rápida y progresiva globalización que tiene el modelo económico neoliberal y su caballo de Troya el capital financiero o “ capital golondrina” (especulativo), a través de los medios de información alienantes que han “olvidado” poner al ser humano en el centro y  objetivo de toda acción  ejercida en las actuales estructuras  de las sociedades en nuestro planeta.

 

Los jóvenes en la sociedad

 

Los jóvenes de hoy pueden, en su rol de renovadores de las prácticas y costumbres institucionales e institucionalizadas, realizar un proceso que cambie los pilares en la estructura del pensamiento y del hacer cotidiano del ser humano, partiendo desde los principios e intereses más universales a nivel planetario, para lograr humanizar una acción que influya, favorezca responsabilice y abra la participación a todos  los estamentos sociales para lograr una mejoría e integración de  los sectores que han sido  marginados por la misantropía2 política.

 

Los jóvenes en su acción libertaria y de denuncia de todas las “miserias”, deben confiar en el ser humano y en particular en sí mismo, como una fuerza importante y posibilidad de continuar el trabajo de cada grupo o movimiento en cualquier lugar que se encuentre y, al mismo tiempo perfeccionarlo para adaptarlo a las nuevas circunstancias, a las particularidades nacionales e internacionales que hoy más que nunca obligan a recrear las tradiciones, ya actualizar todo tipo de organización manteniendo la esencia filosófica de libres pensadores, aprehendiendo de los símbolos del instante, la razón de la lucha por la justicia, la  iniciativa en la participación y las propuestas en cada acción, como pilares conductores de la actividad juvenil.

 

Los jóvenes entienden que la historia de la humanidad y en gran parte de toda la institucionalidad a nivel mundial conocida, ha tenido un rol importante para el actual  desarrollo de los pueblos; pero también son conscientes  que la realidad actual, con sus contradicciones y nuevos paradigmas es   donde se debe adoptar una actitud innovadora, sobre todo frente a: el hambre y la muerte.  Los jóvenes saben que tienen un tiempo limitado para la acción y para la participación en los cambios que desean (idealismo) y pueden realizar (racionalismo), no obstante, es aún insuficiente si se quiere trascender.

 

La juventud de hoy tiene una conciencia crítica sobre el mundo y la humanidad, por lo que harán buen uso de las herramientas y recursos para su propia liberación integral, es decir, para alcanzar la realización de tantos sueños y objetivos frustrados por un sistema deliberadamente obcecado por el poder. Para nosotros los mayores se trata de: compartir los espacios alcanzados, de reconocer y saber que es el tiempo del recambio generacional, también de creer -por qué no-, de confiar y de estar orgullosamente junto a los jóvenes.

 

Los jóvenes han hecho siempre historia, y hoy son ellos  los que pueden ser portadores de la esperanza para conseguir una sociedad más humanizada, sobre todo en aquellas regiones del planeta donde el joven siente la crisis económica y los tiempos venideros se vislumbran difíciles en su vida de adulto y presente de mañana.

 

En todo tiempo los jóvenes han sido la conciencia crítica de las sociedades, rol que no deben perder o delegar, además; tal como está organizada hoy la sociedad en los aspectos cognoscitivos actuales, en la informática, en las ciencias y la investigación, es el joven el que se puede insertar con mayor facilidad en estos nuevos paradigmas o “verdades” por la investigación, con la ayuda de la ciencia y la razón.

Una de las preocupaciones primordiales de las instituciones públicas de los países en particular, de los foros internacionales, de las instituciones supra-nacionales; debería ser de crear las condiciones  que faciliten la posibilidad de un trabajo y la voz juvenil, para canalizar la nueva cultura globalizada de los jóvenes, y sobre todo, con aquellos grupos y organizaciones que actúan comprometidos con los más débiles en la sociedad. Una nueva formación para una mentalidad y conciencia universalista es indispensable para todo el planeta, más aún, cuando el abismo generacional es cada vez mayor y la estructura del pensamiento en el contenido y acción es distinta entre jóvenes y mayores; sin olvidar que somos hijos de un mismo planeta que deseamos compartir juntos y todos en paz.

 

El tema sobre la juventud, debe ser de permanente preocupación de la sociedad contemporánea y de toda Institución que tenga interés por el ser humano, como ente y forjador de su propio destino.  Pienso que es indispensable la participación de los jóvenes, porque sin ellos no podremos llevar a cabo la continuidad de un proyecto de vida basado en la tolerancia y en la solidaridad entre todos los seres humanos. También es un deber de los mayores sobre todo de los maestros y académicos en ilustrar permanentemente a los jóvenes acerca de los principios universales de todo cuanto hay, diferenciando lo perenne de lo trascendental; pero también de las ausencias de un proyecto de sociedad viable por un mundo mejor que el actual; de las necesidades socioeconómicas y de las carencias intelectuales ejecutivas y legislativas a nivel global.

 

Rubén Navarro Villanueva

Mayo 2011

 

1 Paradigma: políticamente hablando, se trata de reunir, de especular, de teorizar y de actuar para transformar, para regenerar y emitir conceptual y prácticamente un modo nuevo de hacer la POLÍTICA.

2 Misantropía política: por la carencia de ética y moral de los que detentan, que luchan por mantenerse y/o no perder el poder. Lo más negativo de esta actitud es cuando (en el caso de los políticos) se espera de ellos una postura generosa y más cercana a la filantropía con los conciudadanos y sus necesidades más urgentes.

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