POR LA PAZ Y
UN MUNDO MEJOR QUE EL ACTUAL
La juventud
en el nuevo escenario mundial
El nacimiento de un nuevo
movimiento de jóvenes-adultos esparcidos en la aldea global, es producto de una crisis de valores ética y moral
en el nuevo escenario: social, geopolítico, del cambio climático natural o por
manipulación; de las fórmulas actuales de guerra, de las ganancias exageradas
de los grupos económicamente dominantes; de la inmovilidad de las instituciones mundiales
y su falta de credibilidad que por décadas o cientos de años no han demostrado
coherencia, y, por más o menos el nivel de corrupción que hay en cada una de
ellas. Estas y muchas otras razones
en particular por cada país o pueblo son las que tienen los jóvenes que buscan
fórmulas que respondan a los signos actuales de los tiempos, para que los
principios, la filosofía y acción actual tengan una congruencia en la nueva
realidad globalizante y hacia una solución aproximativa de las demandas del
presente y del porvenir.
La nueva situación
mundial, con un modelo económico capitalista en una fase diferente, hace que cambien
las relaciones sociales y de producción (aunque no en su esencia), por tanto el
empleo y la forma de realizar el trabajo es en muchos casos distinto o nuevo, puesto
que la ideología del neoliberalismo (hoy llamado capital financiero y/o capital
especulativo) se basa en la competencia tanto para los que controlan
económicamente los medios de producción, como para los trabajadores e
instituciones sindicales por la globalización administrativa; el libre mercado
y sin fronteras geográficas o de otra índole que favorece aún más la
concentración económica, geopolítica y militar de los grupos económicamente
dominantes. Este modelo neoliberal nació con el apoyo implícito de la Doctrina
de Seguridad Nacional -desde EEUU primero-, que se basa fundamentalmente en el
control militar y uso policial violento, reprimiendo a todo aquel país o individuo
que no comparta dicho modelo y fórmula impuesta -esto es- independientemente de
la opinión pública, de las recomendaciones de las Naciones Unidas u otras
instancias internacionales probablemente menos controladas o con algo más de
capacidad para superar las presiones políticas, económicas y militares del
“PODER REAL”.
El descontento y la
denuncia de la juventud es general, es muy real y muy posible de usar la globalización de las
comunicaciones como una herramienta más para manifestar: las frustraciones
profesionales una vez que están egresados de los estudios superiores, para
protestar por la falta de oportunidades para un empleo digno, por la ausencia
de becas y seguros económicos permanentes hasta integrarse a una actividad
económica privada o pública como empleado o independiente. Además, porque sienten
la obligación moral, por ser los más afectados y primeras víctimas del
despilfarro intelectual sea vía escapismo o simplemente fuga hacia otros países
o continentes; y también saben, que son la nueva savia que harán posible que
los países en un futuro cercano sean representados por los jóvenes, ¡y por qué no
desde ahora mismo! los que reemplacen a los actuales gestores y autores
del actual estado de cosas. Esta
generación de jóvenes conocen muy bien los problemas irresueltos de la
contaminación ambiental y la situación de peligro que generan las plantas
nucleares, de ahí que sientan el deber de reclamar acerca del daño irreparable que provocan las grandes obras de
ingeniería civil en todo el mundo en contra
de la naturaleza; disminuyendo los “pulmones” naturales y el equilibrio
ecológico tan necesario del planeta y para una mejor calidad de vida y de salud de todos los seres vivientes
en la tierra.
Jóvenes, vuestro
movimiento que es hoy día muy aplaudido, debe ser también un medio de expresión
para los sectores postergados y sin representatividad real de los intereses y
problemas comunes de todos los jóvenes
como primera prioridad, sin olvidar que se trata de cada pueblo, de cada país,
de cada continente y de toda la comunidad internacional. Todos somos necesarios, tanto el recién nacido rico y pobre como el
más mayor de los seres humanos, los primeros porque al nacer ya poseen una gran
riqueza material u otros según el PIB del país que se examine son deudores; de los mayores se espera la
sapiencia porque sea cual sea la historia de toda una vida merece el respeto,
cuidado y asistencia digna hasta su último suspiro). Este movimiento, este
descontento y reunión de jóvenes por un mundo mejor, debiera jugársela y
trascender en algunos principios básicos hacia: una filosofía que contemple el nuevo paradigma1, la
totalidad de las actuales contradicciones (sociales, políticas, económicas,
religiosas, culturales, étnicas, de las distintas lenguas y limítrofes de forma
global); este movimiento debe salir del trabajo que se enfoca fundamentalmente
hacia adentro en las instituciones estudiantiles y similares, por una acción hacia afuera para motivar y crear más dinamismo como movimiento
social que es fundamental para obtener el apoyo de toda la sociedad.
Luego serán los distintos grupos, instancias e Instituciones que, por
consciencia colectiva, por simpatía o reflexión propia; los que continúen con
la labor e iniciativa tratando los
problemas de los jóvenes en particular de forma activa y más global. Se trata
en esta circunstancialidad de usar al máximo la libertad de expresión (por poca
que sea) para dialogar, para intercambiar, para constatar y verificar la
necesidad de un amplio movimiento que busca entre mucha gente conducir la indignación civil, dentro de lo que permite
el Estado de derecho de cada país y las resoluciones que indican las Naciones
Unidas a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos. No olvidar que
todo comienzo es contradictorio y que todo movimiento,
causa y efecto adquiere razones y formas distintas en: los cambios, en la
transformación, evolución y metas. El apriorismo, o pretenciosamente
concluyente no es lo más acertado, como tampoco lo son las verdades -por
revelación o imposición- excluyentes, sean religiosas ideológicas, laicas o
agnósticas.
Todo movimiento social
debe basar su acción pública para toda la sociedad, contemplar el estudio de la
historia de la humanidad y, realizar una observación de los distintos
movimientos en el mundo, hacer un análisis acucioso de la actual realidad, para
luego; de forma especulativa e interpretativa hacer una síntesis de lo que se
sabe, de lo que se tiene y de lo que se quiere, es decir, que se parte de
una “verdad” vivida y estudiada con toda la tesitura que le rodea,
esa es la base pero no la meta. Que nadie tema al error inconsciente y no
deseado, porque errar sigue siendo humano; reconocer, enmendar y reparar la
falta cometida es lo que importa.
Como jóvenes libres deben
perder el miedo al oscurantismo y a las presiones de las estructuras de poder.
Como jóvenes universalistas ya través de
cada grupo en particular, tienen un rol que jugar y un proyecto de vida que
ofrecer a todos aquellos que deseen compartir vuestras iniciativas, vuestros
sueños y utopías (entendida ésta última como un movimiento que busca nuevas
“fuentes de verdades”); porque un movimiento social
sin sueños que compartir y sin un ideal por el cual vivir, queda exenta de toda
proyección.
Los movimientos de jóvenes
deberían siempre proclamarse por principio y por acción, de ser un movimiento
no beligerante y estar CONSCIENTES
por la paz, por la felicidad, por el respeto mutuo a todo y todos como grupo,
organización y estamento de la sociedad. Hay que dar gran importancia a la
realidad de cada país y región, buscando siempre una compatibilidad entre la
acción, las circunstancias concretas y las leyes vigentes gusten o no gusten,
hasta que no se hagan los cambios constitucionales y jurídicos deseados.
La vieja idea del
conservadurismo cultural: “pocos pero buenos” o rígidamente “principista”,
impide una más amplia participación, sobre todo de los jóvenes que no hacen
distinción social, de sexo, ideología o religión. El movimiento debe ser
siempre para sumar, ensanchar, aglutinar y en todo momento incluyente sin distinción alguna para no limitar las nobles
intenciones de tantos jóvenes y personas que pueden y desean colaborar. Como
movimiento y acción externa, se debe tener la preocupación por consciencia
activa hacia otras comunidades o países, de que los jóvenes tengan una acción
cívica por derecho u acción al voto universal, a elegir ya ser elegido. No hay que delegar nunca los objetivos del
movimiento. Tal vez en otros lugares habrá que luchar por derechos e intereses
básicos de los jóvenes, de las mujeres y las minorías étnicas para que éstas
estén plenamente integrados en la sociedad o medio natural y, que su hábitat sea respetado en igualdad de
condiciones. La lucha por la Paz, por la justicia y la solidaridad es algo que
le compete a todo ser humano de todas las edades y en cualquier rincón de
nuestro planeta.
La sociedad
actual necesita de los jóvenes
La continuidad de
cualquier proyecto de sociedad y de vida, necesita de un cambio generacional
permanente, para proyectarse en el tiempo, con la base que proporciona
la historia a la luz de la actual realidad y de su transformación que es
siempre dinámica y, del porvenir incierto pero que llegará inexorablemente.
Por experiencia histórica,
es sabido que la mayoría de los cambios sociales han sido realizados por los
jóvenes-adultos de la época, porque es en esa etapa de la vida en que el ser
humano tiene mayor vitalidad y no teme tanto a los peligros y a los cambios en
la sociedad, como aquel que ya es maduro y tiene estabilidad. Como slogan se puede decir que: el joven
busca lo que el adulto ya ha encontrado o delegado a los políticos e
instituciones de turno.
Los jóvenes pueden, si se
les da la posibilidad de tener un rol
protagonista en los cambios que requiere toda sociedad, para implementar la
libertad, la democracia y la participación; sobre todo de aquellos grupos
postergados por el sistema económico o político imperante. Los jóvenes deben
ser considerados como un grupo importante, con un peso específico y una fuerza
contundente en cualquier país de la sociedad a nivel mundial, que bien
empleada, pueden realizar cambios en el entorno
y luego continuar en los procesos de renovación de la sociedad
humana, sobre todo, cuando ya sean
adultos y la vida les haya situado en algún lugar de responsabilidad y
administración pública o privada.
Los jóvenes
como sujetos y actores de su destino, en la proyección de principios y
objetivos humanizantes que requiere la actual sociedad, deben ser una propuesta
de aire fresco y de energía nueva, usando todos los nuevos medios de comunicación
modernos que los jóvenes utilizan muy bien, de los cuales ya hay varias
historias y optimistas resultados contra la tiranía y el despotismo para
demostrar con hechos concretos, a la
rápida y progresiva globalización que tiene el modelo económico neoliberal y su
caballo de Troya el capital financiero o “ capital golondrina” (especulativo),
a través de los medios de información alienantes que han “olvidado” poner al
ser humano en el centro y objetivo de
toda acción ejercida en las actuales
estructuras de las sociedades en nuestro
planeta.
Los jóvenes en la sociedad
Los jóvenes de hoy pueden,
en su rol de renovadores de las prácticas y costumbres institucionales e
institucionalizadas, realizar un proceso
que cambie los pilares en la estructura del pensamiento y del hacer cotidiano
del ser humano, partiendo desde los principios e intereses más universales
a nivel planetario, para lograr humanizar una acción que influya, favorezca
responsabilice y abra la participación a todos los estamentos sociales para lograr una
mejoría e integración de los sectores
que han sido marginados por la misantropía2 política.
Los jóvenes en su acción
libertaria y de denuncia de todas las “miserias”, deben confiar en el ser humano
y en particular en sí mismo, como una fuerza importante y posibilidad de
continuar el trabajo de cada grupo o movimiento en cualquier lugar que se
encuentre y, al mismo tiempo perfeccionarlo para adaptarlo a las nuevas
circunstancias, a las particularidades nacionales e internacionales que hoy más
que nunca obligan a recrear las tradiciones, ya actualizar todo tipo de
organización manteniendo la esencia filosófica de libres pensadores, aprehendiendo
de los símbolos del instante, la razón de la lucha por la justicia, la iniciativa en la participación y las
propuestas en cada acción, como pilares conductores de la actividad juvenil.
Los jóvenes entienden que
la historia de la humanidad y en gran parte de toda la institucionalidad a
nivel mundial conocida, ha tenido un rol importante para el actual desarrollo de los pueblos; pero también son
conscientes que la realidad actual, con sus
contradicciones y nuevos paradigmas es donde se debe adoptar una actitud innovadora,
sobre todo frente a: el hambre y la muerte.
Los jóvenes saben que tienen un tiempo limitado para la acción y para la
participación en los cambios que desean (idealismo) y pueden realizar
(racionalismo), no obstante, es aún
insuficiente si se quiere trascender.
La juventud de hoy tiene
una conciencia crítica sobre el mundo y la humanidad, por lo que harán buen uso
de las herramientas y recursos para su propia liberación integral, es decir, para
alcanzar la realización de tantos sueños y objetivos frustrados por un sistema
deliberadamente obcecado por el poder. Para
nosotros los mayores se trata de: compartir los espacios alcanzados, de
reconocer y saber que es el tiempo del recambio generacional, también de
creer -por qué no-, de confiar y de estar orgullosamente junto a los jóvenes.
Los jóvenes han hecho
siempre historia, y hoy son ellos los
que pueden ser portadores de la esperanza para conseguir una sociedad más
humanizada, sobre todo en aquellas regiones del planeta donde el joven siente
la crisis económica y los tiempos venideros se vislumbran difíciles en su vida
de adulto y presente de mañana.
En todo tiempo los jóvenes
han sido la conciencia crítica de las sociedades, rol que no deben perder o delegar, además; tal como está organizada
hoy la sociedad en los aspectos cognoscitivos actuales, en la informática, en
las ciencias y la investigación, es el joven el que se puede insertar con mayor
facilidad en estos nuevos paradigmas o “verdades” por la investigación, con la
ayuda de la ciencia y la razón.
Una de las preocupaciones
primordiales de las instituciones públicas de los países en particular, de los
foros internacionales, de las instituciones supra-nacionales; debería ser de crear las condiciones que faciliten la posibilidad de un trabajo y
la voz juvenil, para canalizar la nueva
cultura globalizada de los jóvenes, y sobre todo, con aquellos
grupos y organizaciones que actúan comprometidos con los más débiles en la
sociedad. Una
nueva formación para una mentalidad y conciencia universalista es indispensable
para todo el planeta, más aún, cuando el abismo generacional es cada
vez mayor y la estructura del pensamiento en el contenido y acción es distinta
entre jóvenes y mayores; sin olvidar que somos hijos de un mismo planeta que
deseamos compartir juntos y todos en paz.
El tema sobre la juventud,
debe ser de permanente preocupación de la sociedad contemporánea y de toda
Institución que tenga interés por el ser humano, como ente y forjador de su
propio destino. Pienso que es
indispensable la participación de los jóvenes, porque sin ellos no podremos
llevar a cabo la continuidad de un proyecto de vida basado en la tolerancia y
en la solidaridad entre todos los seres humanos. También es un deber de los mayores sobre todo de los maestros y
académicos en ilustrar permanentemente a los jóvenes acerca de los principios universales
de todo cuanto hay, diferenciando lo perenne de lo trascendental; pero también
de las ausencias de un proyecto de sociedad viable por un mundo mejor que el
actual; de las necesidades socioeconómicas y de las carencias intelectuales
ejecutivas y legislativas a nivel global.
Rubén Navarro Villanueva
Mayo 2011
1 Paradigma: políticamente hablando, se trata de
reunir, de especular, de teorizar y de actuar para transformar, para regenerar
y emitir conceptual y prácticamente un modo nuevo de hacer la POLÍTICA.
2 Misantropía política: por la carencia de
ética y moral de los que detentan, que luchan por mantenerse y/o no perder el
poder. Lo más negativo de esta actitud es cuando (en el caso de los políticos)
se espera de ellos una postura generosa y más cercana a la filantropía con los
conciudadanos y sus necesidades más urgentes.
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